HASTA DONDE LLEGUE EL VÉRTIGO Juan prendió un cigarrillo. Dio una pitada, aspiró profundo el humo y lo soltó con calma, lentamente, como si estuviera besándolo. Su silueta alta y erguida, recortada entre las luces de la pista de baile. Su mirada, perdida en los invitados a la fiesta. Inés se estremeció, se dejó invadir por esa imagen seductora, por la misma estampa masculina de …







